Los caminos no son muy buenos, fue necesario manejar por cerca de 7 horas, entre lluvia y neblina.

El poblado es pequeño, es una rara mezcla de modernidad y tradicion, la mayor parte de la gente habla dos idiomas, español y nahuatl, algunas casas son chosas y otras son de ladrillo y concreto, algunas con combinaciones de ambas.


El funeral en si fue hacia una semana atras, pero segun las tradiciones hay que ir unos dias despues a resar a recoger una cruz hecha de polvo de cal que se coloco dias atras, en el velorio, debajo del feretro y a comer. La familia preparo una especie de tamales con hojas de platano, maiz y carne de cerdo. Los tamales y bebidas se colocan en una ofrenda y la familia debe pasar uno a uno a soplar humo de incienso sobre las ofrenda.
Despues de eso se llevan los alimentos al panteon al lugar donde fue sepultada la persona, se resa de nuevo, y se reparten los alimentos. Ammm digamos que es una especie de ... picnic en el panteon. Ademas de los tamales se toma refresco, como decia antes una extraña combinacion. Por supuesto por respeto no hay fotos, aunque me hubiese gustado tener algunas.




Dejar un comentario